Opinion Agexport

El no poder acompañar a los fallecidos, cerrado miles de empresas, paralizado los vuelos, vivir sin restaurantes, desaparecer el turismo, no poder ir a la iglesia, sin eventos deportivos, no celebraciones, prohibir visitar a los abuelos, sin escuelas, ni universidades, la normalidad paso a ser sustituida por el temor universal a contagiarse, por semanas y semanas, sin saber cuándo las cosas volverán a ser iguales. Lo cierto es que Nunca más volverán a ser iguales, tendremos un Nuevo Normal. Quien no se adapte rápidamente, no podrá seguir adelante con sus proyectos y sus sueños empresariales.

La pregunta es cómo vamos a reactivar esas actividades económicas que son las que generan millones de empleos, si la huella que dejó el miedo es profunda. Tan profunda, que nadie quiere tocar lo que fue tocado por un humano de un lugar desconocido, de una fábrica cuyo protocolo de descontaminación no lo puedo garantizar, temor de ir a un restaurante si no puedo ver la cocina, comer un alimento fresco o preparado por otro o, viajar a un lugar que cuando regrese a mi país me van a poner en cuarentena.

Para enfrentar esa desconfianza alimentada por el miedo, hay que adaptarse a las tendencias de comportamiento ya bastante definidas de los compradores. La preferencia para acercarse a los productos por vía electrónica, algo que ya venía muy fuerte antes de esta crisis. Herramientas como los llamados chat de mercadeo, chats de servicio al cliente, ventas por e-commerce, permiten tener el distanciamiento social, brindando a la vez la posibilidad de interactuar en forma personalizada, discutir características del producto con grandes distancias de por medio.

Esto no es nada nuevo, lo que quizás sea nuevo, es que todos los equipos de las empresas y de las pymes en particular, las usen contando con la infraestructura tecnológica para ello, pero sobre todo el entendimiento de la gerencia y los equipos, de estas nuevas formas de acercarse al cliente, basadas en tecnología.

Si las compras hoy están centradas en lo esencial como alimentos, medicinas y productos de higiene, como vamos a hacer para seguir exportando al mundo otro tipo de productos considerados no esenciales. Muebles, artículos de decoración o vestuario. Si los viajes por muchos meses serán únicamente los ineludibles por trabajo o por salud, quizás por estudios o traslados de vivienda, que haremos con los hoteles, restaurantes, artesanos, guías y toda la cadena del turismo.

Esas herramientas vía internet, que acercan sin importar la distancia y generan confianza, son la vía de salida. Los Protocolos de bioseguridad son indispensables, las certificaciones y auditorias de cumplimiento también.

No solo las empresas tienen que adaptarse, el congreso también tiene que acompañar con legislación apropiada para este nuevo normal de la producción, comercialización y exportación.

El trabajo por hora es vital, es cuestión de que el nuevo congreso quiera contribuir a recuperar empleos. La simplificación de trámites vía tecnología, el internet de alta velocidad, la ley del comercio electrónico, las reformas a la ley de Zonas Francas, ley de acuerdos de doble tributación, sin olvidar otras leyes vitales para la competitividad como la de infraestructura, permitirán que Guatemala y sus empresas, puedan resurgir económicamente en el Nuevo Normal.

Fanny de Estrada
Fanny de Estrada
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