Durante una reunión entre autoridades y sector privado, la viceministra de Trabajo, Damarys Oliva, comentó: “Según la Inspección General de Trabajo del Ministerio de Trabajo y Previsión Social, no registra a la fecha, casos detectados de trabajo forzoso en Guatemala. Se tienen otros retos, como lo es analizar esta modalidad en el actual mundo laboral”. Lo anterior no significa que las empresas deban desentenderse del tema, por el contrario, veamos porqué.
El trabajo forzoso está adquiriendo una importancia creciente en el comercio internacional. Lo que tradicionalmente se abordaba principalmente desde la perspectiva laboral y social hoy también forma parte de las exigencias de acceso a mercados, especialmente a través de controles sobre las cadenas de suministro.
Este fue el tema abordados en el segundo DIALOGO+, realizado el marco del proyecto “Cero Deforestación y Trazabilidad Digital en Guatemala”, –daBio TraDe-, que contribuye a la Iniciativa Global Gateway del Equipo Europa: Transición Digital e Inclusiva, cofinanciada por la Unión Europea y el Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ) e implementada por la Cooperación Alemana para el Desarrollo -GIZ-.
Durante la jornada, el Ministerio de Trabajo y Previsión Social y el Ministerio de Economía, compartieron los avances de Guatemala en la implementación del Acuerdo Ministerial 377-2026, que establece la prohibición de importar bienes extranjeros extraídos, producidos o manufacturados total o parcialmente mediante trabajo forzoso u obligatorio. El acuerdo entró en vigor el 17 de agosto de 2026.
Un dato relevante para Guatemala
En el marco del DIÁLOGO+ se informó que, a la fecha, la Dirección de Inspección del Ministerio de Trabajo no ha detectado casos de trabajo forzoso en Guatemala.
Este dato, que es positivo para Guatemala, debe entenderse en el contexto de las competencias de la inspección laboral y de los mecanismos existentes para identificar este tipo de prácticas. Pero no significa que las empresas puedan desentenderse del tema. Por el contrario, las nuevas exigencias internacionales hacen cada vez más importante contar con mecanismos de prevención, identificación y gestión de riesgos laborales.
El trabajo forzoso también es un tema de comercio
El Acuerdo 377-2026 establece un mecanismo para impedir el ingreso al país de bienes producidos mediante trabajo forzoso, independientemente de su país de origen. El Ministerio de Trabajo tendrá a su cargo solicitar información sobre empresas extranjeras vinculadas con estas prácticas para elaborar un Listado Oficial, que será remitido al Ministerio de Economía para los efectos correspondientes.
Esta medida se suma a una tendencia internacional más amplia.
En Estados Unidos, la prohibición de importar bienes producidos mediante trabajo forzoso existe desde hace décadas y se ha fortalecido mediante mecanismos como la Ley de Prevención del Trabajo Forzoso Uyghur (Uyghur Forced Labor Prevention Act) y mayores controles en frontera.
La Unión Europea, por su parte, también ha aprobado el Reglamento de Trabajo Forzoso que entrará en vigor en 2027, complementando otras iniciativas relacionadas con la debida diligencia y la sostenibilidad de las cadenas de suministro.
Para los exportadores, esto significa que la conversación ya no se limita a las condiciones laborales dentro de la propia empresa. Cada vez cobra mayor importancia conocer lo que ocurre en los distintos niveles de la cadena de suministro.
¿Dónde están los principales desafíos?
Los riesgos pueden encontrarse en eslabones menos visibles de la cadena: productores primarios, proveedores indirectos, empresas subcontratadas, reclutadores e intermediarios laborales, así como trabajadores temporales o migrantes.
La falta de información y visibilidad en estos niveles constituye uno de los principales desafíos para las empresas.
Por ello, la preparación requiere avanzar en aspectos como la trazabilidad de proveedores, políticas claras, evaluación de riesgos y mecanismos para identificar y atender posibles situaciones de trabajo forzoso.
¿Qué pueden hacer las empresas?
Las empresas pueden comenzar por fortalecer prácticas básicas de gestión:
- garantizar que toda contratación sea voluntaria;
- cumplir la legislación laboral aplicable;
- evitar la retención de documentos personales;
- permitir la terminación libre de la relación laboral;
- contar con códigos de conducta y canales de denuncia;
- capacitar al personal;
- establecer expectativas claras para proveedores;
- incorporar criterios laborales en la evaluación de proveedores; y
- supervisar las prácticas de reclutadores e intermediarios.
Estas medidas no deben verse únicamente como una respuesta a una regulación. También contribuyen a fortalecer la gestión empresarial, reducir riesgos y mantener la confianza de compradores y socios comerciales.
Anticiparse a las nuevas exigencias
El creciente número de regulaciones relacionadas con sostenibilidad, derechos humanos y debida diligencia confirma la importancia de generar espacios de información y diálogo entre el sector público y privado.
El Segundo DIÁLOGO+ 2026 permitió precisamente conocer los avances de Guatemala y analizar cómo estas tendencias están transformando las reglas del comercio internacional.
El desafío para el sector exportador es anticiparse. Comprender las nuevas exigencias, fortalecer la gestión de las cadenas de suministro y trabajar de manera coordinada permitirá que las empresas guatemaltecas estén mejor preparadas para responder a las expectativas de sus mercados.
Porque en un comercio internacional cada vez más orientado hacia cadenas de suministro responsables, conocer y gestionar los riesgos laborales es también parte de la preparación para competir.





