viernes, agosto 14, 2026

Menos lluvia, más decisiones: el agro se prepara para un trimestre de alta presión climática

Cerca del 96% del territorio agrícola de Guatemala, equivalente a 11 mil 838 kilómetros cuadrados, podría registrar lluvias por debajo de lo esperado entre agosto y octubre de 2026. El escenario alcanza cultivos relevantes para la producción y exportación nacional, entre ellos café, banano, hortalizas, melón, plátano y caña de azúcar, además de maíz y frijol.

La advertencia fue abordada durante el webinar “Impacto del Fenómeno de El Niño y Pronóstico Agroclimático agosto-septiembre-octubre”, organizado por AGEXPORT, con participación del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) y miembros del Instituto Privado de Investigación sobre Cambio Climático. El mensaje para los productores fue concreto: aprovechar las lluvias que todavía ocurran, captar agua y conservar la mayor cantidad posible de humedad en los suelos.

Para el sector agrícola, conocer estos pronósticos no es únicamente información meteorológica. Puede incidir en decisiones sobre fechas de siembra, riego, fertilización, manejo del suelo, cosecha y planificación de la producción.

“La información generada por el MAGA permite orientar medidas preventivas de acuerdo con la evolución de las lluvias y temperaturas”, señaló Fernando Zuloaga, Gerente del Sector Agrícola de AGEXPORT.

Agosto muestra dónde está la presión

La perspectiva mensual de INSIVUMEH permite dimensionar mejor el escenario. Para agosto, los menores acumulados de lluvia se esperan en Occidente, Altiplano Central, Valles de Oriente y el sur del Pacífico, con entre 50 y 150 milímetros. Además, en buena parte del territorio se proyectan déficits de entre 30 y 120 milímetros respecto de lo normal.

En sectores de la Boca Costa y el norte de Huehuetenango y Quiché, las anomalías podrían ser todavía mayores, con reducciones de 150 a 200 milímetros. En este caso hay una precisión importante: algunas de estas zonas pueden seguir registrando acumulados altos de lluvia, pero recibir menos agua de la que históricamente corresponde para el mes.

A la menor disponibilidad de agua se suma el calor. INSIVUMEH proyecta temperaturas máximas promedio de 30 a 38 °C en Boca Costa, Pacífico, Oriente, Franja Transversal del Norte, Caribe y Petén. Para una planta, menos lluvia combinada con temperaturas elevadas significa una mayor demanda de agua y un riesgo creciente de estrés hídrico si el suelo pierde humedad rápidamente.

Por ello, el MAGA recomienda controlar oportunamente las malezas, incorporar materia orgánica para aumentar la retención de humedad y evitar labores intensivas del suelo entre las 10:00 y las 15:00 horas, período en el que aumenta la evaporación. A inicios de agosto, la institución mantenía vigilancia agrometeorológica en 17 departamentos y 117 municipios.

La información climática se convierte en una herramienta productiva

INSIVUMEH desarrolla Mesas Técnicas Agroclimáticas que traducen los pronósticos de lluvia y temperatura en información que puede utilizarse para planificar actividades productivas. Para el trimestre agosto-octubre, estas mesas sirven como base para elaborar recomendaciones específicas dirigidas al agro.

“Esta información es oportuna ya que contribuye en la toma de decisiones de diversos sectores del país”, señaló INSIVUMEH.

En una actividad agrícola cada vez más expuesta a períodos secos, lluvias intensas concentradas en pocas horas y temperaturas elevadas, reaccionar después de observar daños puede resultar tarde. Para productores y exportadores, anticiparse permite ajustar labores, proteger rendimientos y reducir el riesgo de incumplir volúmenes o calendarios comerciales.

Adaptarse también significa disponer de nuevas variedades

El manejo del agua y del suelo es indispensable, pero la adaptación agrícola no termina allí. Un clima cambiante también aumenta la importancia de que los productores puedan contar con un portafolio cada vez más amplio de variedades vegetales, capaces de responder a diferentes condiciones de temperatura, humedad, plagas y enfermedades.

La investigación agrícola internacional identifica precisamente las variedades tolerantes al calor y a la sequía como una de las herramientas disponibles para reducir el riesgo climático. En Centroamérica ya existen experiencias con maíces y frijoles desarrollados para responder mejor a condiciones de estrés hídrico.

Frente a un escenario en el que las condiciones que funcionaban hace años pueden dejar de ser las más adecuadas para una determinada zona, disponer de material vegetal mejor adaptado puede convertirse en una ventaja productiva.

El pronóstico para los próximos meses vuelve a colocar esa discusión sobre la mesa. Conocer qué clima viene permite decidir qué hacer hoy; contar con tecnología, agua, suelos protegidos y nuevas alternativas varietales permite prepararse para el clima que Guatemala tendrá mañana.

spot_img

ARCHIVOS

Traducir »