viernes, febrero 27, 2026

FDA y nuevas reglas: el reto que redefine las exportaciones agroalimentarias guatemaltecas

El cumplimiento de las normativas, hoy en día, es un elemento valioso a fin de consolidar la confianza en los mercados globales. Por ello, la inocuidad alimentaria ha pasado de ser una simple exigencia técnica para convertirse en uno de los pilares fundamentales de la competitividad económica de los países. Para Guatemala, un país con un fuerte sector agrícola, la adaptación a los estándares internacionales es crucial y lo que define, en cierta medida, su relevancia en el comercio. El panorama presenta desafíos, desde la modernización de las reglas de la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) hasta la integración de tecnologías de trazabilidad revolucionarias.

Las empresas deben considerar los estándares internacionales no solo como un requisito externo, sino como una herramienta para mejorar la calidad en el mercado nacional, beneficiando la salud pública y la productividad del país.

Entender la importancia de la inocuidad alimentaria es mejor a través del impacto del riesgo en los humanos. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año, casi 600 millones de personas (o aproximadamente 1 de cada 10 habitantes en el mundo) se enferman luego de consumir alimentos contaminados por bacterias, virus, parásitos o sustancias químicas. Las consecuencias son devastadoras, con 420,000 muertes cada año, de las cuales 125,000 corresponden a niños menores de cinco años, un grupo especialmente susceptible a las enfermedades transmitidas por alimentos (ETA).

Estas estadísticas, lejos de ser tan sólo números, reflejan problemas críticos en las cadenas de suministro que causan grandes pérdidas de productividad y gastos médicos. El impacto regional, según datos de la OMS, varía. El Continente Americano registra unos 77 millones de casos de ETA y 9,000 muertes al año. Aunque estas cifras parezcan menores, si las comparamos con los 150 millones de casos del sudeste asiático o los 91 millones en África, la prevención es reto constante.

La inocuidad alimentaria va más allá de la salud pública. Esto se convierte en un factor vital para la seguridad nacional y desarrollo sostenible. La pérdida de acceso a mercados internacionales por brotes de contaminación puede paralizar sectores económicos enteros en cuestión de horas. Para Guatemala, evitar estos escenarios depende de la implementación de estándares internacionales, como del Codex Alimentarius, o los programas de Buenas Prácticas de Manufactura (BPM) y de Agricultura (BPA)

La inocuidad alimentaria funciona como un “seguro de mercado”: un producto certificado bajo los más altos estándares tiene menos probabilidades de enfrentar rechazos en frontera.

Estados Unidos continúa siendo el mercado más grande para las exportaciones guatemaltecas, superado únicamente por la región centroamericana. Por lo tanto, cualquier cambio en las políticas de la FDA impacta directa e inmediatamente en la agroindustria nacional. Para el año fiscal 2026, la FDA ha definido sus prioridades a través del Programa de Alimentos Humanos (HFP), enfocándose en la reducción de contaminantes químicos, la revisión de aditivos alimentarios y la modernización de los requisitos para fórmulas infantiles.

Un punto clave de esta estrategia es la iniciativa “Closer to Zero“, que tiene como fin disminuir la exposición de los niños a metales pesados como el plomo, el arsénico y el cadmio en los alimentos. Para los fabricantes y exportadores guatemaltecos de purés de frutas, vegetales y otros ingredientes para la industria de alimentos infantiles, esto implica una vigilancia más estricta sobre la calidad del suelo y el agua utilizados en la producción primaria.

Por su parte, la Ley de Modernización de la Inocuidad de los Alimentos (FSMA) en julio 2028, comenzará el cumplimiento de la “Regla Final de Trazabilidad de Alimentos” (Norma 204).  Las empresas que manejan alimentos mencionados en la Lista de Trazabilidad de los Alimentos (FTL) deberán llevar registros detallados de los Elementos de Datos Clave (KDE) asociados con Eventos de Seguimiento Críticos (CTE) específicos a lo largo de toda la cadena de suministro. La coordinación datos precisos entre productores, transportistas, procesadores y distribuidores requiere que las empresas guatemaltecas comiencen la implementación de sistemas digitales, lo antes posible, para evitar interrupciones en el flujo comercial.

Al hablar del historial de cumplimiento de Guatemala ante la FDA se muestran áreas de éxito, pero también ciertas vulnerabilidades, especialmente en las “Detenciones sin Examen Físico” (DWPE), instrumento que permite a la Agencia detener productos basándose en evidencias previas de contaminación o falta de control en el origen. Riesgos como Cyclospora cayetanensis, residuos de pesticidas, patógenos humanos, condiciones insalubres han sido casos detectados para empresas de nuestro país. El etiquetado incorrecto se ha mantenido como una de las principales razones de detención de productos guatemaltecos. Así como las en la declaración de alérgenos o la falta de traducciones adecuadas representan costos que pueden evitarse y que dañan la imagen de las empresas no solamente frente a la Agencia, sino ante los importadores.  Además, la FDA ha incrementado las inspecciones bajo el Programa de Verificación de Proveedores Extranjeros (FSVP) bajo la Ley FSMA, requiriendo que los importadores demuestren que sus proveedores guatemaltecos cumplen con estándares de inocuidad equivalentes a los estadounidenses.

Por lo que, conociendo este contexto normativo y los desafíos de mercado, AGRITRADE Expo & Conference 2026 emerge como el centro estratégico para el agro de la región. El evento, que se celebrará del 18 al 20 de marzo de 2026 en Antigua Guatemala, está diseñado para ser mucho más que una feria comercial: será un ecosistema de formación, tecnología y de negocios.

El evento anticipa la participación de 125 exportadores, además de organizaciones de productores provenientes de 19 departamentos del país, quienes presentarán lo mejor de la oferta exportable guatemalteca a más de 100 compradores internacionales de alto nivel. La plataforma se enfoca en la oferta de vegetales, frutas frescas, agroindustria, café, y plantas ornamentales, integrando también servicios logísticos y de insumos, todos ellos críticos para la cadena de valor.

Un importante atractivo de AGRITRADE 2026 es el panel titulado “La Inocuidad de los Alimentos”, el cual contará con la presencia de representantes de la FDA, facilitando información de primera mano.

En conclusión, la inocuidad alimentaria se ha convertido en un punto crucial para la competitividad de la industria de alimentos de Guatemala. En un mercado global en el que la FDA fortalece su vigilancia y en el que la tecnología impacta a la trazabilidad, las empresas nacionales deben evolucionar de una postura reactiva a una proactiva.

En definitiva, el compromiso de Guatemala con la inocuidad alimentaria es una inversión en su futuro económico y social. Asegurar que cada producto que cruza sus fronteras cumpla con los más altos estándares de protección al consumidor, permite fortalecer su posición como un país agroexportador confiable, innovador y capaz de adaptarse a los cambios.

Por: María Inés Valle Balsells – Analista de Admisibilidades y Normas Técnicas AGEXPORT.

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