El consumo de bebidas a nivel global está atravesando una transformación que redefine la forma en que las personas eligen las distintas categorías de producto. Lejos de tratarse de un cambio abrupto, lo que se observa es una reconfiguración de los patrones de consumo, en la que las bebidas no alcohólicas ganan mayor presencia en la vida cotidiana, mientras que las bebidas alcohólicas consolidan su rol en momentos más específicos. Este nuevo equilibrio no responde a un desplazamiento entre categorías, sino a un consumidor más flexible, que amplía su elección de productos y asigna funciones distintas a cada tipo de bebida según la ocasión.
Uno de los datos que demuestra esta transformación es el comportamiento del ingreso per cápita a nivel mundial. De acuerdo con proyecciones de Statista, el ingreso promedio per cápita de las bebidas no alcohólicas superará al de las bebidas alcohólicas en los próximos años, impulsado por un crecimiento cercano al 6% en bebidas no alcohólicas, frente a un avance más moderado de 2% en bebidas alcohólicas.
Esta diferencia refleja un consumo de bebidas alcohólicas más estable y un mercado de bebidas no alcohólicas que sigue ampliando su alcance en momentos de consumo y diversidad de productos.
La redefinición de las soft drinks
El avance de las bebidas no alcohólicas o soft drinks no puede entenderse únicamente desde el volumen, pues su crecimiento está vinculado a la incorporación de nuevos momentos de consumo. A lo largo del día, las personas integran bebidas no alcohólicas en contextos donde antes predominaban opciones básicas o no existía una elección definida: jornadas laborales, pausas personales, rutinas de bienestar y momentos sociales en la vida cotidiana.
Además, la categoría presenta nuevas propuestas que elevan su valor percibido y mejoran su atractivo. De acuerdo con Innova Market Insights, 49% de los lanzamientos de bebidas no alcohólicas a nivel global incorporan atributos funcionales o posicionamientos asociados al bienestar, una señal clara de cómo la industria responde a expectativas de consumo más específicas y elevadas.
Entre los principales motores de este crecimiento se encuentran:
- Bebidas funcionales asociadas a energía, relajación o bienestar.
- Mocktails y ready-to-drink sin alcohol, pensados para contextos sociales.
- Opciones premium sin alcohol, con perfiles sensoriales más complejos.
- Formulaciones con ingredientes naturales y posicionamientos más sofisticados.
Estas propuestas permiten que las soft drinks participen en una mayor diversidad de momentos reforzando su relevancia dentro del consumo diario y explicando su mejor desempeño económico frente a otras categorías.
El rol del alcohol en el nuevo equilibrio
Por otro lado, las bebidas alcohólicas mantienen un rol central en espacios donde el componente social, gastronómico y experiencial es protagonista. Celebraciones, encuentros, comidas en ocasiones especiales siguen siendo territorios clave para la categoría. El resultado es un patrón de consumo más segmentado, en el que cada tipo de bebida cumple una función distinta dentro de la rutina del consumidor. Por esa razón, el valor de la categoría se desplaza hacia experiencias más intencionales, donde la calidad, el origen, la narrativa y el contexto de consumo adquieren mayor peso que la frecuencia.
Este comportamiento favorece el desarrollo de propuestas premium, experiencias gastronómicas más elevadas y productos que resuenan con hábitos de consumo más conscientes, como alternativas de bajo contenido alcohólico. Según IWSR, más del 60% del crecimiento en valor de las bebidas alcohólicas a nivel global proviene de los segmentos premium y superpremium. Este dato confirma que el alcohol se consolida como una elección asociada a momentos de alto significado, más que a la rutina diaria.
Un mercado más amplio y diverso
En este nuevo equilibrio, el éxito no dependerá de defender territorios históricos, sino de comprender con mayor profundidad cuándo, cómo y por qué el consumidor elige cada tipo de bebida. Las marcas que logren interpretar esta lógica estarán mejor posicionadas para responder a un comprador que no consume menos, sino de manera diferente.
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