Hace apenas dos décadas, varios países de América Latina enfrentaban desafíos logísticos similares a los de Guatemala. Hoy, Panamá es uno de los principales centros logísticos del continente; Colombia ubica al puerto de Cartagena entre los de mejor desempeño del mundo y Perú fortalece su conexión comercial con Asia a través de una profunda modernización portuaria. Ninguno de estos avances ocurrió de la noche a la mañana. Detrás hubo planificación, inversión y una visión de largo plazo que convirtió a la logística en un motor del desarrollo económico. Guatemala también tiene esa oportunidad.
“Cuando una empresa decide dónde invertir o desde qué país abastecer a sus clientes, ya no observa únicamente el costo de producir. También analiza cuánto tarda un contenedor en salir de un puerto, qué tan confiable es la cadena logística y qué tan eficiente resulta mover mercancías hacia los principales mercados”, señaló Claudia de Del Águila, Directora de Incidencia del Entorno Exportador de AGEXPORT.
En esa carrera, la infraestructura dejó de ser un tema exclusivo del transporte para convertirse en un factor que define la competitividad de los países.
El Container Port Performance Index (CPPI), elaborado por el Banco Mundial y S&P Global Market Intelligence, señala que mejorar el desempeño de los puertos contribuye a reducir tiempos de operación, fortalecer las cadenas de suministro y aumentar la competitividad del comercio internacional. El índice se ha convertido en una referencia mundial para evaluar la eficiencia con la que operan las terminales portuarias.
Los casos de Panamá, Perú y Colombia muestran que las transformaciones logísticas son posibles cuando existe continuidad en las políticas públicas y una apuesta sostenida por la infraestructura.
Panamá construyó alrededor del Canal un ecosistema logístico integrado por puertos, zonas francas, centros de distribución, ferrocarril y transporte marítimo. Esa estrategia le ha permitido consolidarse como una de las principales plataformas logísticas de América Latina.
Perú, por su parte, ha impulsado la modernización del Puerto del Callao y desarrolla nuevas capacidades portuarias que fortalecen su conexión con los mercados de Asia, una región que concentra buena parte del crecimiento del comercio mundial.
Colombia siguió un camino distinto, pero con el mismo objetivo: mejorar la eficiencia de sus terminales marítimas. El puerto de Cartagena figura entre los mejor evaluados por el Banco Mundial en materia de desempeño operativo, reflejando años de inversiones y mejoras continuas.
Los tres casos tienen algo en común. Comprendieron que invertir en logística no beneficia únicamente al sector exportador. También fortalece la atracción de inversión, impulsa el empleo y mejora la capacidad de un país para competir en los mercados internacionales.
Guatemala tiene una ventaja que muchos países quisieran
La ubicación geográfica nunca ha sido el principal desafío de Guatemala. Pocos países cuentan con acceso tanto al océano Pacífico como al Atlántico y, al mismo tiempo, se encuentran tan cerca de uno de los mercados de consumo más grandes del mundo como Estados Unidos.
Sin embargo, en un contexto donde las empresas reorganizan sus cadenas de suministro y buscan proveedores más cercanos, la ubicación por sí sola ya no garantiza competitividad.
“La rapidez con la que una mercancía entra o sale de un puerto, la eficiencia de los procesos logísticos y la capacidad para responder a las exigencias del comercio internacional son factores que hoy pesan tanto como la calidad del producto que se exporta”, afirmó Claudia de Del Águila.
En otras palabras, la competencia ya no es únicamente entre empresas. También es entre países.
La agenda que beneficia a toda la economía
Para AGEXPORT, fortalecer la logística nacional representa una oportunidad para impulsar el crecimiento económico del país. Durante los últimos años, la organización ha promovido una agenda orientada a mejorar el entorno para las exportaciones mediante propuestas técnicas relacionadas con infraestructura, facilitación del comercio y modernización de los procesos vinculados al comercio exterior.
La visión va más allá de incrementar las exportaciones. Una logística más eficiente significa menores costos para producir y transportar mercancías, mejores condiciones para atraer nuevas inversiones y mayores oportunidades para que las empresas guatemaltecas, especialmente las pequeñas y medianas, puedan competir en igualdad de condiciones en los mercados internacionales.
La experiencia internacional demuestra que las grandes transformaciones logísticas no responden a una sola obra de infraestructura. Son el resultado de decisiones sostenidas, coordinación entre instituciones y una visión compartida entre el sector público y el privado.
Es una oportunidad que no permanecerá abierta para siempre
El comercio mundial atraviesa un proceso de reorganización impulsado por fenómenos como el nearshoring, la diversificación de proveedores y la búsqueda de cadenas de suministro más resilientes.
En este nuevo escenario, Guatemala posee una oportunidad que pocos países tienen: una ubicación estratégica, un sector exportador consolidado y cercanía con Norteamérica.
Pero esas ventajas necesitan estar acompañadas por infraestructura moderna, procesos más eficientes y una agenda de competitividad que avance con la misma velocidad que el comercio internacional.
Panamá, Perú y Colombia demuestran que la logística puede convertirse en uno de los principales motores del desarrollo económico cuando existe una visión de largo plazo.
Guatemala tiene las condiciones para seguir ese camino. El desafío consiste ahora en transformar ese potencial en acciones concretas que fortalezcan la competitividad del país y permitan aprovechar plenamente las oportunidades que ofrece el comercio mundial. En esa ruta, AGEXPORT continuará impulsando propuestas técnicas y promoviendo el diálogo entre los distintos actores para que la logística deje de ser un desafío pendiente y se convierta en una ventaja para todo el país.





