CONRED advierte que la prevención inicia con acciones ciudadanas como el manejo adecuado de la basura, clave para evitar daños en infraestructura vial.
Con la llegada de la época lluviosa, las condiciones de la red vial del país enfrentan un riesgo creciente que podría impactar directamente la movilidad, la logística y, en consecuencia, el desempeño del sector exportador guatemalteco.
De acuerdo con la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (CONRED), una de las principales causas que agravan los efectos de las lluvias no es únicamente la intensidad de las precipitaciones, sino el manejo inadecuado de desechos sólidos. La acumulación de basura en calles, drenajes y cauces naturales provoca obstrucciones que derivan en inundaciones, desbordamientos y daños a la infraestructura.
Esta problemática tiene un impacto directo en la red vial. Históricamente, durante la temporada lluviosa se registran derrumbes, deslizamientos y deterioro de carreteras; solo en 2025 se contabilizaron más de 400 tramos afectados en el país.
Carreteras en riesgo, exportaciones en alerta
El deterioro de carreteras no es únicamente un problema de movilidad, sino un factor crítico para la competitividad. Guatemala depende en gran medida del transporte terrestre para el traslado de mercancías hacia puertos, fronteras y centros logísticos.
En este contexto, cualquier interrupción —ya sea por inundaciones, derrumbes o deterioro de la carpeta asfáltica— impacta tiempos de entrega, costos logísticos y cumplimiento de contratos internacionales. En términos prácticos: si las carreteras no están en condiciones óptimas, las exportaciones tampoco lo están.
Las lluvias intensas, combinadas con drenajes colapsados por basura, aceleran este deterioro y aumentan la probabilidad de cierres viales, afectando cadenas de suministro clave para el comercio exterior.
Prevención: una responsabilidad compartida
Ante este escenario, la CONRED enfatiza que la prevención inicia con acciones simples pero determinantes. Entre las principales recomendaciones destacan:
- No arrojar basura en calles, ríos, barrancos o drenajes.
- Mantener limpios los alrededores de viviendas y espacios públicos.
- Disponer los desechos en lugares adecuados para su recolección.
- Atender las indicaciones de autoridades locales durante eventos de lluvia.
Asimismo, la institución recuerda que durante lluvias es fundamental extremar precauciones al conducir, reducir la velocidad y evitar transitar por rutas afectadas, ya que las condiciones pueden cambiar rápidamente.
La época lluviosa no solo pone a prueba la infraestructura del país, sino también la cultura de prevención. El manejo adecuado de desechos, lejos de ser un tema ambiental aislado, se convierte en un elemento para proteger carreteras, garantizar la movilidad y sostener la actividad económica.
En un país donde la logística terrestre es vital para el comercio exterior, cada acción preventiva cuenta. Mantener limpias las calles hoy puede significar carreteras transitables mañana y exportaciones que llegan a tiempo a sus destinos.





