Las exportaciones no tradicionales, que representan el 73% del total, muestran señales de vulnerabilidad ante el deterioro del entorno competitivo y la caída en productos estratégicos.
Guatemala registró exportaciones por US$1,286 millones acumuladas a enero de 2026, reflejando un crecimiento interanual del 7%, equivalente a US$88 millones adicionales en comparación con el mismo período de 2025. Si bien el desempeño general es positivo, el comportamiento por productos evidencia una creciente presión sobre la sostenibilidad del sector exportador, especialmente en segmentos no tradicionales.
Los productos no tradicionales (que representan el 73% del total exportado) crecieron apenas 4%, lo que confirma una desaceleración relativa frente a los productos tradicionales. Esta tendencia cobra relevancia al considerar que estos bienes son clave para la diversificación productiva, generación de empleo e ingresos de miles de familias guatemaltecas.
Caída en productos estratégicos refleja vulnerabilidad estructural
Dentro de los productos no tradicionales, varios rubros registraron caídas importantes en el valor exportado, lo que evidencia señales de alerta en sectores intensivos en empleo:
- Legumbres y hortalizas: -23%
- Energía eléctrica: -38%
- Materiales textiles (tejidos o telas): -9%
- Bulbos, raíces y plantas ornamentales: -28%
- Camarón y langosta: -55%
Asimismo, entre los productos con mayor decrecimiento a nivel general destacan:
- Azúcar de caña (algunas categorías): hasta -73%
- Aceite de palma en bruto: -14%
- Guisantes (arvejas): -36%
Estos resultados no indican un colapso, pero sí evidencian una situación de vulnerabilidad latente, donde cualquier deterioro adicional en logística, política pública o entorno internacional podría empujar a varios subsectores hacia zonas críticas.
Competitividad: el principal desafío para el crecimiento exportador
Los rezagos en la competitividad del país se están traduciendo en barreras reales para la supervivencia y crecimiento de las exportaciones no tradicionales, generando impactos negativos en las perspectivas de ingresos para miles de familias que dependen de estas actividades.
Si bien Guatemala mantiene una importante ventaja en términos de estabilidad macroeconómica, persisten desafíos estructurales que limitan el desarrollo exportador:
- Rezagos en infraestructura vial. El mal estado de carreteras y puentes eleva los costos de mantenimiento vehicular de alrededor de 15% en condiciones normales hasta 25% cuando las rutas están deterioradas, por mayores gastos en llantas, lubricantes y repuestos.
- Simplificación y automatización de trámites. La eliminación de burocracia es una prioridad transversal, en este momento suman más de 17 mil expedientes como presa de trámites en el área de Medicamentos y Afines del Ministerio de Salud.
- Limitaciones en eficiencia portuaria y tiempos de despacho. Por ejemplo, en materia portuaria un estudio de AGEXPORT identificó que el costo diario de fondeo se estima entre US$28,000 y US$32,000 por embarcación, y en algunos contratos de graneles sólidos se han reportado penalizaciones de US$35,000 a US$45,000 diarios por demoras.
Impactos económicos y sociales
La competitividad exportadora tiene una relación directa con el estándar de vida de los guatemaltecos, impactando variables como el costo de la canasta básica, seguridad alimentaria y acceso a insumos productivos, especialmente en actividades agrícolas.
Un ejemplo es la exportación de legumbres y hortalizas que, a enero del 2026, cerró sus exportaciones con un decrecimiento del 23%, con relación a enero 2025. Un sector con más de 40 años de trayectoria exportadora que genera alrededor de 13 mil empleos permanentes, equivalentes a 3.8 millones de jornales de trabajo.
Factores externos elevan la presión sobre exportadores
En el contexto actual, los exportadores enfrentan un entorno internacional cada vez más complejo. Los riesgos internacionales y sistémicos nacionales se han convertido en las principales fuentes de presión.
Esto implica que los factores fuera del control empresarial (como regulaciones internacionales, tendencias proteccionistas, estándares ambientales y sanitarios, así como inconsistencias en la política pública nacional) son hoy los principales determinantes del riesgo competitivo.
Urgencia de atender los obstáculos internos
En un esfuerzo público y privado, es necesario concentrar esfuerzos en una Agenda Marco de Competitividad del Sector Exportador, infraestructura vial crítica, portuaria y energética, y automatización de trámites, que promuevan políticas públicas modernas que transformen el entorno productivo y exportador del país, a través de iniciativas que contemplen la reducción de riesgos, problemas de competitividad y gestionen los shocks del comercio internacional.





