La propuesta plantea priorizar los corredores que movilizan la mayor parte de las exportaciones, acelerar proyectos detenidos, desarrollar rutas alternas, fortalecer la resiliencia de la red e incorporar tecnología en la gestión logística.
Convertir la inversión pública en menores tiempos de traslado, reducción de costos y mayor capacidad logística requiere concentrar los recursos en las rutas de mayor impacto. Ante este desafío, AGEXPORT y FUNDESA identificaron cinco acciones para mejorar la conectividad vial y brindar más certeza a las empresas.
El diagnóstico señala que las carreteras CA-1, CA-2 y CA-9 concentran al menos el 88% del flujo exportador de Guatemala. Sin embargo, estas arterias presentan limitaciones de capacidad, deterioro, cuellos de botella y proyectos que permanecen suspendidos o en etapas iniciales.
Por la CA-9 Norte y Sur circula aproximadamente el 60% de las exportaciones que utilizan Puerto Quetzal, Santo Tomás de Castilla y Puerto Barrios. La CA-2 concentra al menos otro 21% de las ventas que salen por las fronteras con México y El Salvador, mientras que la CA-1 moviliza alrededor de otro 8%.
Las dificultades de movilidad se reflejan en los trayectos hacia los puertos del Atlántico. Desde la ciudad de Guatemala deben recorrerse aproximadamente 297 kilómetros; desde el occidente, 361 kilómetros; y desde el suroccidente, 486 kilómetros. Dependiendo del punto de origen, el traslado puede tomar entre 18 y 30 horas, con una velocidad promedio estimada de 16 kilómetros por hora.
El documento advierte que la conectividad no depende únicamente de construir o reparar carreteras. También requiere articular las rutas principales y secundarias con puertos, fronteras, accesos urbanos y otros nodos logísticos, además de atender las restricciones al transporte pesado, los bloqueos y la coordinación entre instituciones.
Las cinco acciones propuestas
1. Concentrar la inversión en los corredores estratégicos
La primera acción consiste en orientar los recursos hacia las rutas CA-1, CA-2 y CA-9, debido a su peso en la movilidad de las exportaciones y en la actividad económica nacional.
La propuesta recomienda ampliar a cuatro carriles los tramos críticos y garantizar un mantenimiento adecuado. La prioridad es evitar que las intervenciones aisladas trasladen los congestionamientos hacia segmentos con menor capacidad, accesos urbanos o ingresos a puertos y fronteras.
2. Acelerar los proyectos suspendidos o en preinversión
El análisis identifica una brecha entre las necesidades de infraestructura y el avance de los proyectos. Varias intervenciones permanecen suspendidas, sin ejecución efectiva o en etapas de estudio y evaluación, especialmente en corredores como la CA-2.
Para reducir estos retrasos, se propone fortalecer la gestión de proyectos, el financiamiento y la coordinación institucional. Cada obra detenida prolonga los tiempos de traslado, incrementa los costos del transporte y limita la actividad productiva.
3. Desarrollar rutas alternas, como el Anillo C-50
La red vial depende en gran medida de la ciudad de Guatemala como punto de conexión entre las principales regiones del país. Esta concentración obliga al transporte de carga a enfrentar congestionamientos, restricciones de horario y mayores tiempos de recorrido.
El desarrollo del Anillo C-50, también denominado Arco Regional o Anillo Regional, permitiría conectar las principales carreteras sin atravesar la capital. El proyecto contempla recorridos por El Progreso, Escuintla, Guatemala, Jalapa, Jutiapa, Sacatepéquez y Santa Rosa.
4. Incorporar redundancias en la red vial
Guatemala necesita contar con más de una alternativa para movilizar mercancías entre las zonas productivas, los centros de distribución, los puertos y las fronteras.
La propuesta plantea desarrollar rutas redundantes que permitan mantener la continuidad logística frente a bloqueos, accidentes, emergencias o eventos climáticos. Esta medida reduciría la vulnerabilidad de las empresas, especialmente de aquellas que transportan productos perecederos o deben cumplir plazos internacionales de entrega.
5. Mejorar la gestión logística con información y tecnología
La inversión en infraestructura debe complementarse con sistemas de información, monitoreo en tiempo real y planificación basada en datos.
Estas herramientas permitirían identificar congestionamientos, anticipar interrupciones, planificar recorridos y orientar los recursos públicos hacia las intervenciones con mayor impacto económico y social. También facilitarían la medición de resultados mediante indicadores como tiempos de traslado, costos logísticos y capacidad de movilización.
Intervención de alcance nacional
El diagnóstico contempla 784.36 kilómetros de ampliación y 1,039.44 kilómetros de reparación de asfalto y terracería. También identifica 335.14 kilómetros de asfaltado o pavimentación, 34 puentes y tres distribuidores viales o pasos a desnivel.
Los tramos fueron identificados mediante una consulta al sector exportador y la revisión del avance de proyectos incluidos en ejercicios anteriores, con el apoyo de FUNDESA y Guatemala No Se Detiene.
La propuesta concluye que la infraestructura vial debe planificarse como una red integrada, eficiente y resiliente. El objetivo es que cada inversión produzca resultados verificables para la población y el sector productivo: viajes más cortos, menores costos, continuidad en el transporte y mayor competitividad para Guatemala.





