martes, agosto 25, 2026

AGEXPORT y FUNDESA proponen cinco acciones para mejorar la conectividad vial de Guatemala

La propuesta plantea priorizar los corredores que movilizan la mayor parte de las exportaciones, acelerar proyectos detenidos, desarrollar rutas alternas, fortalecer la resiliencia de la red e incorporar tecnología en la gestión logística.

Convertir la inversión pública en menores tiempos de traslado, reducción de costos y mayor capacidad logística requiere concentrar los recursos en las rutas de mayor impacto. Ante este desafío, AGEXPORT y FUNDESA identificaron cinco acciones para mejorar la conectividad vial y brindar más certeza a las empresas.

El diagnóstico señala que las carreteras CA-1, CA-2 y CA-9 concentran al menos el 88% del flujo exportador de Guatemala. Sin embargo, estas arterias presentan limitaciones de capacidad, deterioro, cuellos de botella y proyectos que permanecen suspendidos o en etapas iniciales.

Por la CA-9 Norte y Sur circula aproximadamente el 60% de las exportaciones que utilizan Puerto Quetzal, Santo Tomás de Castilla y Puerto Barrios. La CA-2 concentra al menos otro 21% de las ventas que salen por las fronteras con México y El Salvador, mientras que la CA-1 moviliza alrededor de otro 8%.

Las dificultades de movilidad se reflejan en los trayectos hacia los puertos del Atlántico. Desde la ciudad de Guatemala deben recorrerse aproximadamente 297 kilómetros; desde el occidente, 361 kilómetros; y desde el suroccidente, 486 kilómetros. Dependiendo del punto de origen, el traslado puede tomar entre 18 y 30 horas, con una velocidad promedio estimada de 16 kilómetros por hora.

El documento advierte que la conectividad no depende únicamente de construir o reparar carreteras. También requiere articular las rutas principales y secundarias con puertos, fronteras, accesos urbanos y otros nodos logísticos, además de atender las restricciones al transporte pesado, los bloqueos y la coordinación entre instituciones.

Las cinco acciones propuestas

1. Concentrar la inversión en los corredores estratégicos

La primera acción consiste en orientar los recursos hacia las rutas CA-1, CA-2 y CA-9, debido a su peso en la movilidad de las exportaciones y en la actividad económica nacional.

La propuesta recomienda ampliar a cuatro carriles los tramos críticos y garantizar un mantenimiento adecuado. La prioridad es evitar que las intervenciones aisladas trasladen los congestionamientos hacia segmentos con menor capacidad, accesos urbanos o ingresos a puertos y fronteras.

2. Acelerar los proyectos suspendidos o en preinversión

El análisis identifica una brecha entre las necesidades de infraestructura y el avance de los proyectos. Varias intervenciones permanecen suspendidas, sin ejecución efectiva o en etapas de estudio y evaluación, especialmente en corredores como la CA-2.

Para reducir estos retrasos, se propone fortalecer la gestión de proyectos, el financiamiento y la coordinación institucional. Cada obra detenida prolonga los tiempos de traslado, incrementa los costos del transporte y limita la actividad productiva.

3. Desarrollar rutas alternas, como el Anillo C-50

La red vial depende en gran medida de la ciudad de Guatemala como punto de conexión entre las principales regiones del país. Esta concentración obliga al transporte de carga a enfrentar congestionamientos, restricciones de horario y mayores tiempos de recorrido.

El desarrollo del Anillo C-50, también denominado Arco Regional o Anillo Regional, permitiría conectar las principales carreteras sin atravesar la capital. El proyecto contempla recorridos por El Progreso, Escuintla, Guatemala, Jalapa, Jutiapa, Sacatepéquez y Santa Rosa.

4. Incorporar redundancias en la red vial

Guatemala necesita contar con más de una alternativa para movilizar mercancías entre las zonas productivas, los centros de distribución, los puertos y las fronteras.

La propuesta plantea desarrollar rutas redundantes que permitan mantener la continuidad logística frente a bloqueos, accidentes, emergencias o eventos climáticos. Esta medida reduciría la vulnerabilidad de las empresas, especialmente de aquellas que transportan productos perecederos o deben cumplir plazos internacionales de entrega.

5. Mejorar la gestión logística con información y tecnología

La inversión en infraestructura debe complementarse con sistemas de información, monitoreo en tiempo real y planificación basada en datos.

Estas herramientas permitirían identificar congestionamientos, anticipar interrupciones, planificar recorridos y orientar los recursos públicos hacia las intervenciones con mayor impacto económico y social. También facilitarían la medición de resultados mediante indicadores como tiempos de traslado, costos logísticos y capacidad de movilización.

Intervención de alcance nacional

El diagnóstico contempla 784.36 kilómetros de ampliación y 1,039.44 kilómetros de reparación de asfalto y terracería. También identifica 335.14 kilómetros de asfaltado o pavimentación, 34 puentes y tres distribuidores viales o pasos a desnivel.

Los tramos fueron identificados mediante una consulta al sector exportador y la revisión del avance de proyectos incluidos en ejercicios anteriores, con el apoyo de FUNDESA y Guatemala No Se Detiene.

La propuesta concluye que la infraestructura vial debe planificarse como una red integrada, eficiente y resiliente. El objetivo es que cada inversión produzca resultados verificables para la población y el sector productivo: viajes más cortos, menores costos, continuidad en el transporte y mayor competitividad para Guatemala.

Encuentra el estudio completo aquí.

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