La importancia de contar con un sistema educativo alineado a los cambios en la economía global

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La Gerente del Sector de Contact Center y BPO AGEXPORT, Ninoshka Linde, presenta su columna de opinión publicada en el medio digital Perspectiva.

Recientemente tuve la oportunidad de participar como moderadora de un panel junto a un gran grupo de profesionales: Claire A. Hemingway (Directora de Programa, Oficina de Ciencia e Ingeniería internacional, Fundación Nacional de Ciencias -NSF, Estados Unidos), Carlos Pallotti (Subsecretario de Servicios Tecnológicos y Productivos, Ministerio de Producción, Argentina), Sergei Makedonski (Presidente, ASTRA Partners, Rusia) y Monica Retamal (Directora Ejecutiva, Fundación Kodea, Chile).


El punto central surgió alrededor de la importancia de contar con capital humano para afrontar las necesidades de la nueva economía del conocimiento y los números duros que presentan las cifras del comercio mundial. 


Entre 1980 y 2013, las exportaciones de servicios se incrementaron a una tasa media anual de 8%, frente al alza de 7% en bienes, sin embargo, en el período 2000 al 2013, el incremento de las exportaciones de servicios fue aún mayor, 10%. Iniciando a marcar la tendencia de la nueva economía, en la que el sector servicios representa dos tercios de la producción mundial (OMC), cerca del 20% del comercio global y del 45% del empleo mundial (OIT).

Estas nuevas pautas, se convierten en un gran reto para Latinoamérica, en la que la estructura social y educativa se orienta a la producción de recursos naturales y de productos.  Generando presión hacia la necesidad de realizar un cambio estructural para enfrentar el futuro cercano, especialmente en educación e innovación.

Los panelistas desde su experiencia y realidad país, se enfocaron y nos dieron diferentes puntos de vista de “el cómo”lograr este cambio estructural, y a pesar de las diferentes visiones, todos estuvieron de acuerdo en que el primer paso es identificar el potencial, los recursos y los tiempos o inmediatez que se necesita y/o espera.

Un ejemplo de ello es que en una economía avanzada como lo es Estados Unidos, con un alto porcentaje de población universitaria, y empresas listas para absorber a los nuevos profesionales, se ha creado un programa que incluye el desarrollo de STEM (ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas) implementando un cambio integral en el sistema educativo desde la primaria hasta el grado de doctorado, que busca llevar a las personas y especialmente a las mujeres a desempeñarse en éstas áreas.

Argentina por su lado está en búsqueda de programas técnicos que aseguren mejoras en competitividad país y en el nivel de empleo en un plazo más corto.  Enfocándose en la formación de 100 mil analistas del conocimiento certificados (programadores, productores audiovisuales, auxiliares de ingeniería), 10 mil ingenieros y licenciados, y 1000 emprendedores en un período de 4 años.

Según Pallotti, la gran clave se centra en alinear la educación a las necesidades reales de las empresas, que a su vez son las que se alinean a las necesidades de mercado, hacer lo opuesto, solo genera desalineación entre la oferta y demanda de mano de obra.  Si en Latinoamérica las universidades y el sistema educativo siguen orientados a carreras pre-grado (licenciaturas), olvidando la importancia de la educación técnica la brecha existente entre oferta y demanda de trabajo se hará mayor.

Hoy los tiempos se mueven aceleradamente y los cambios se potencian a 10x, por lo que los retos en el sistema educativo deben de ser abordados con carácter de urgencia de cara al surgimiento de nuevas tecnologías y el impacto que éstas tienen en la sociedad afectando todos los aspectos de la vida y la naturaleza del trabajo, según indica Klaus Schwab Fundador y director Ejecutivo del WEF (World Economic Forum). Los avances revolucionarios en inteligencia artificial, robótica, Internet de las Cosas, vehículos autónomos, impresión 3D, nanotecnología, biotecnología, ciencia de materiales, almacenamiento de energía y computación cuántica están redefiniendo industrias enteras y creando de cero otras nuevas.


“La Cuarta Revolución Industrial traerá consigo cambios sistémicos que demandan un involucramiento colaborativo y nos obligan a pensar nuevos modos de trabajar juntos en las esferas pública y privada. El ritmo de los cambios no se detendrá, antes bien se acelerará, de modo que es preciso mantener la transparencia en beneficio de todas las partes interesadas, para que puedan sopesar los riesgos y las ganancias de cada nuevo avance.”


Las grandes preguntas… ¿está nuestro sistema educativo alineándose a este cambio?  ¿Estamos previendo los siguientes pasos?  ¿Están conscientes nuestras autoridades y líderes de la agenda de competitividad del ritmo y la velocidad que éstos traen, y cuánto podrían afectar nuestra economía y nuestro país de no hacerse algo en tiempo?

La velocidad del tiempo se ha acelerado desde la relatividad de los cambios en la tecnología de la información…. ¿Estamos listos cómo sociedad para enfrentarlo? ¡O una vez más quedaremos en deuda con nuestros jóvenes y futuras generaciones!

Citando a mi amigo Pallotti “para los que estamos en función ejecutiva en el estado, no es tiempo de diagnósticos, sino de generar políticas públicas que den respuestas concretas a los problemas”

Andrea Vides

Andrea Vides

Guatemalteca, periodista desde hace 11 años. Apasionada por la comunicación. @avides_vgt