El deterioro de la red vial en Guatemala se ha convertido en un obstáculo para la economía del país. Complica la movilidad, encarece las exportaciones, retrasa entregas y termina impactando directamente el precio de los productos que llegan a los hogares guatemaltecos.
Para las empresas exportadoras, una carretera en mal estado significa más tiempo en ruta, mayor consumo de combustible, desgaste acelerado de los vehículos y mayores riesgos operativos. Un trayecto que debería tomar cuatro horas, como el traslado de carga desde la Ciudad de Guatemala hacia Puerto Quetzal, puede duplicarse por tramos deteriorados, derrumbes, congestionamiento y desvíos improvisados.
En el comercio internacional, el tiempo es un factor crítico. Cuando una carga llega tarde, se pierden contratos, se aplican penalidades o se debilita la confianza de los compradores internacionales. Esto afecta especialmente a sectores como alimentos, textiles, manufactura y agroindustria, donde la logística define la competitividad.
El impacto tampoco se queda en las empresas. Los sobrecostos logísticos se trasladan a toda la cadena de distribución y terminan reflejándose en el precio final de los productos. Desde alimentos hasta bienes de consumo, el transporte más caro se traduce en precios más altos para los consumidores. En la práctica, las carreteras en mal estado funcionan como un impuesto invisible que pagan las empresas y los guatemaltecos todos los días.
La infraestructura vial deteriorada también frena la inversión y la generación de empleo. Cuando los costos logísticos aumentan, las empresas limitan su expansión, reducen operaciones o consideran mover inversiones a países con mejores condiciones. Esto afecta especialmente a las regiones productivas del interior del país, donde las carreteras son el principal vínculo con los mercados y los puertos.
“Es urgente que el Ejecutivo tome acciones concretas para mejorar la red vial del país. La competitividad, el empleo y el costo de vida de los guatemaltecos están directamente ligados a la calidad de nuestras carreteras”, señaló Francisco Ralda, Presidente de la Junta Directiva de AGEXPORT.
Ralda agregó que, invertir en modernización de la infraestructura vial es una decisión económica estratégica. Cada carretera rehabilitada reduce costos logísticos, mejora la competitividad de las exportaciones, protege el poder adquisitivo de los consumidores y fortalece el desarrollo del país.




