El Foro Económico Mundial (WEF), celebrado cada año en Davos, Suiza, es uno de los espacios más influyentes de diálogo global. Reúne a líderes empresariales, gobiernos, organismos internacionales y expertos para anticipar riesgos, tendencias y decisiones que marcarán el rumbo de la economía mundial. No define políticas, pero sí marca la agenda sobre hacia dónde se mueve el mundo.
Este año, uno de los temas centrales abordados fue el cambio en las reglas del comercio internacional, en un contexto de mayor fragmentación geopolítica y competencia económica. Las tensiones entre grandes potencias están influyendo cada vez más en cadenas de suministro, regulaciones y acceso a mercados, lo que obliga a las empresas a ser más estratégicas y diversificar riesgos.
Otro eje clave fue la tecnología, especialmente la inteligencia artificial. En Davos se destacó su potencial para mejorar productividad, logística y eficiencia en los procesos productivos y comerciales. Sin embargo, también se advirtió sobre el riesgo de ampliación de brechas entre grandes empresas y pequeñas, y entre países que avanzan rápido y otros que se quedan atrás. Para los exportadores, el mensaje es claro: la adopción tecnológica ya no es opcional.
La economía global mostró señales de resiliencia, pero con alertas importantes. El aumento de la deuda pública, la presión sobre los costos y la necesidad de fortalecer habilidades laborales fueron parte del debate. Para Guatemala, esto refuerza la importancia de competir no solo por precio, sino por productividad, calidad y valor agregado.
La sostenibilidad volvió a ocupar un lugar central. Se insistió en que el crecimiento económico debe avanzar dentro de límites ambientales claros. Muy relevante para los exportadores, ya que los mercados internacionales están elevando sus exigencias en temas ambientales, trazabilidad y uso eficiente de recursos. Cumplir con estos estándares es cada vez más una condición para mantenerse en los mercados, no solo un compromiso voluntario.
Finalmente, la inversión en talento y capacitación fue señalado como tema crucial. La transformación tecnológica está cambiando el mercado laboral y las empresas que no preparen a su gente enfrentarán mayores dificultades para competir. Para el sector exportador, contar con capital humano calificado será una ventaja estratégica en los próximos años.
Las conclusiones de Davos 2026 envían un mensaje contundente: el comercio internacional será más exigente, más tecnológico y regulado. Para los exportadores, entender estas señales y prepararse desde hoy será clave para proteger mercados, aprovechar oportunidades y fortalecer su competitividad en un entorno global cada vez más complejo.
Redacción: Yolanda Mayora, Gerente de Sostenibilidad de AGEXPORT.
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