Opinion Agexport

El Director de la Comisión de Turismo Sostenible  de AGEXPORT, Alfonso Muralles, presenta su columna de opinión publicada en el medio digital República.GT

Cada uno de los migrantes que envía la periódica remesa para apoyar a la familia que quedó en Guatemala se convierte en un exportador de servicios personales.  Solo o con el apoyo de la familia hizo una cuantiosa inversión.  Se hipotecó la casa familiar.  Se vendió el terrenito.  Todo para juntar lo que le costó llegar a los Estados Unidos, más los enormes riesgos corridos que le pudieron costar la vida, los que son difíciles de ponerles precio, más instalarse y el tiempo para conseguir trabajo van sumándose a la inversión inicial.  Amortizarla será una preocupación para aquel que empeñó hasta a la jubilación de la abuela.  La mayoría.

Ya instalado Rhode Island o donde vive el primo y trabajando, sus gastos personales para la sobrevivencia y lo necesario para el transporte, constituyen el costo de operación.  Eso lo tiene claro.  La disciplina en el gasto para lograr la constancia en el envío de la remesa es vital pasar a engrosar la lista de guatemaltecos que informalmente exportan sus servicios personales que, con su aporte, llegarán a 8 mil millones de dólares al concluir el 2017.   10% del PIB y creciendo.

Impactan las remesas en los ingresos fiscales?  Si, claro, y mucho.  Mediciones sobre su destino y uso indican que los receptores son, casi en su totalidad, familias de clase media baja y de más abajo, y nomás llegan, la mayor parte se va directo al consumo, con factura C/F o de consumidor feliz.  El de IVA sin retorno.  Las remesas son la fuente de que permite la nueva tienda de la esquina, el segundo piso de la casa vecina y el nuevo cuarto en el patio de atrás.

Distorsionan las remesas la economía?  Si y bastante.  Especialmente influyen en la fortaleza de la moneda local perjudicando a los exportadores de bienes y de otros servicios, a la industria del turismo y, cerrando círculo, perjudica también al receptor de la remesa.  Ya no le alcanzan los dolaritos.

Se les consideró a las remesas como un fenómeno temporal.  Los migrantes dejarían de crecer en número y, con el paso del tiempo, se irían reduciendo los montos remesados.  Ese momento nunca ha llegado.  La curva sigue para arriba.  El resultado de las elecciones en Estados Unidos de noviembre de 2016 y los tweets del candidato ganador hicieron creer que tendrían el efecto, temporal también, de crecimiento de remesas por “repatriación” de ahorros en riesgo.  Tal vez. Algo.

Se ha dudado también sobre la legitimidad de algunas de las remesas por la posibilidad de que se utilicen como lavado hormiga.  Y tal vez.  Algo.

Otras ramas de las exportaciones de servicios, separando al turismo por tener sus propias peculiaridades como rama de la economía y sus propios mecanismos de medición, con los Call Centers “de a de veras”, y otros que procesan electrónicamente datos en Guatemala, llegarán cerca de los Mil millones, para diciembre.

Si las mediciones incorporan formal y debidamente a las remesas como parte de la realidad económica de Guatemala, con larga vida, posiblemente creciendo menos, pero creciendo, podremos saber mejor en donde estamos parados y podremos justificar o no, que el país tenga lo que tiene guardado en Reservas Monetarias Internacionales.

Andrea Vides
Andrea Vides
Guatemalteca, periodista desde hace 7 años. Apasionada por la comunicación. @avides_vgt

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