Opinion Agexport

La Asesora Legal de la Gerencia de Competitividad de AGEXPORT, Ana Contreras, presenta su columna de opinión publicada en el medio de comunicación Diario de Centro América.

Los negocios más exitosos del mundo han surgido como un emprendimiento, nacen como respuesta a una necesidad social.  Guatemala, no es la excepción, según datos oficiales de Global Entrepreneurship Monitor (GEM), somos un país, con un índice de actividad de emprendimiento del 20.4%, el más alto de la región Centroamericana.

Como parte de la agenda económica, en el mes de octubre del año 2018 el Congreso de la República aprobó el Decreto 20-2018, Ley de Fortalecimiento al Emprendimiento, la cual, sienta bases de un marco jurídico destinado a promover la formalidad, facilitando a los pequeños y medianos empresarios a constituir una sociedad con certeza.  Actualmente, el Ministerio de Economía trabaja en la articulación del reglamento para su operatoria.

¿Qué podemos esperar de esta nueva ley?  El desafío es gigante.  De acuerdo con el texto de la ley, se introducen reformas al Código de Comercio,  creando una nueva sociedad mercantil denominada sociedad de emprendimiento (SE), que puede constituirse con una sola persona a través, de un procedimiento electrónico y expedito; sin ser necesaria su formalización mediante escritura pública y con auxilio profesional; tampoco requiere del pago de un capital inicial y elimina la obligación de crear una reserva legal  como ahorro para su autofinanciación o cobertura de pérdidas.   Establece incentivos para quienes inviertan en estas sociedades, pudiendo deducir su financiamiento del Impuesto sobre la Renta, pero sin tener participación.   Un aspecto a destacar es que crea la institucionalización para el emprendimiento, designando al Ministerio de Economía, como ente rector, encargado de ejecutar la política nacional y de hacer cumplir los objetivos de la ley, fomentando condiciones para atraer inversiones a entidades públicas y privadas que trabajan emprendimientos, así como de gestionar fondos nacionales e internacionales para el apoyo a todo el ecosistema de emprendimiento del país.

La formación académica, es fundamental para buscar el desarrollo empresarial, la incorporación dentro del currículo nacional base para la educación primaria de contenidos y materiales sobre competencias y habilidades industriales fortalecerá la capacidad de innovación del ser humano.

Lo importante aquí, es que las pymes y los emprendedores crezcan y generen empleo genuino, contribuyendo al crecimiento de la riqueza.  El reto es ahora, es dirigir la aplicación de la ley hacia la transición de las personas a la economía formal.

Ana Contreras
Ana Contreras
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