Opinion Agexport

Por las carreteras de Guatemala, según datos de la Comisión Portuaria Nacional, se movilizan al año 32.2 millones de toneladas de carga que salen y entran por las fronteras del país.

De estas, 14.8 millones de toneladas corresponden a exportaciones y 17.3 millones, a importaciones. Toda esa carga es generada por la Guatemala que trabaja, la Guatemala viva, la que produce, la que genera los empleos.

Esa carga debe llegar a su destino y con ello volver a mover el círculo virtuoso de pagar salarios, comprar insumos y volver a producir y comercializar.

Sin embargo, personas irresponsables revestidas de toda autoridad, por las razones que usted ha escuchado —tales como   que se rompieron los escritorios, quitar un túmulo, continuar con el robo de la energía eléctrica, porque les gusta Iván o porque les gusta Jimmy, por el sindicato de maestros, porque los gestores no se quieren identificar o porque les cae mal el alcalde— deciden impunemente paralizar una carretera, violando el derecho de locomoción de miles de personas.

Si no les importa la vida de una persona en una ambulancia, menos les importan los 32 millones de toneladas de trabajo acumulado por otros.

En el 2015 hubo mil 439 manifestaciones, en el 2016 fueron mil 250 y en el 2017 una cantidad similar. En el 2018 no tengo el dato, pero usted, estimado lector, sabe bien por las que hemos pasado este año.

No cabe duda de que somos una sociedad tolerante y confiada en que las instituciones responsables de salvaguardar las libertades y los derechos humanos de los guatemaltecos actúen.

Resulta que llevamos varios años sufriendo todas las semanas de un bloqueo por aquí o por allá, y lo que ha sucedido es que para actuar primero hay que seguir condiciones que no llevan a resultados rápidos, atropellando los derechos de la mayoría.

Para que tengan una dimensión de las pérdidas que ocasionan los bloqueos:  en un fin de semana fueron inmovilizados cien contenedores de melones frescos para la exportación, provenientes del área de Zacapa; 75 contenedores llenos de banano y 60 contenedores con vegetales. Todos ellos productos perecederos.

Situación similar ocurrió en la frontera con México, con pérdida total de los productos. Con un paro en un solo fin de semana las pérdidas pueden llegar hasta US$105 millones.

He tenido la oportunidad de leer los pasos que seguimos las instituciones que promovemos la producción para lograr que se actúe ante un bloqueo.   Tal es la situación que, hasta este año, en el bloqueo en el área de Coatepeque, en el mes de junio, fue la primera vez que hubo capturados en un bloqueo.

Ya es hora de que Gobernación, los tribunales y la PDH se pongan de acuerdo en cumplir la función de proteger el patrimonio y la libertad de locomoción de los guatemaltecos.

Fanny de Estrada
Fanny de Estrada
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