Opinion Agexport

El Director de la Red I+D+i de AGEXPORT, Ricardo Santa Cruz., presenta su columna de opinión publicada en el medio digital República.GT

El Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología, fue creado hace poco más de 25 años, rindo homenaje póstumo a dos personajes que destacaban en ese entonces; Alfredo Gil Spillari y Héctor Centeno, ambos ausentes (QEPD).  Tuve el privilegio de interactuar con ellos y recuerdo su empeño por impulsar una iniciativa que probablemente haya sido de las primeras en la región.

Como tenía que ser; en ese entonces la prioridad era crear el sistema, sentar las bases, elaborar y proponer un marco legislativo, formular una propuesta de Plan Nacional de Ciencia y Tecnología que trascendiese a largo plazo y gestionar los recursos necesarios para implementar el referido Plan.

De los principales logros destacan la aprobación de la Ley de Promoción del Desarrollo Científico y Tecnológico Nacional, Decreto 63-91 y su Reglamento contenido en Acuerdo Gubernativo 34-94; de donde se deriva la integración del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología -CONCYT-, la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología -SENACYT- y la convocatoria a las Comisiones Técnicas Sectoriales e Intersectoriales.

Adicionalmente se creó el Fondo Nacional de Ciencia y Tecnología -FONACYT- mediante decreto 73-92, con diferentes ventanillas para atender iniciativas de investigación y transferencia de tecnología.  En 25 años se habrán ejecutado presupuestos, gasto e inversión, que sumarán cerca de 500 millones de quetzales.

La pregunta es; qué tanto hemos impactado en materia de I+D+i?

El reciente Estudio de Relevamiento de la Investigacion y la Innovación de Guatemala GO SPIN, concluye que hoy estamos peor que hace 40 años, según indicadores I+D+i.  Habiendo estado de cerca en el SINCYT en un par de ocasiones, me cuestiono qué hemos hecho mal?

El diseño teórico del Sistema tiene la lógica de vincular a los actores principales: El Estado, el Sector Privado y la Academia; sin embargo, en la práctica, poco se ha avanzado en la vinculación entre los tres actores, en la solución de necesidades I+D+i y en la eficacia de las inversiones.

La vinculación adolece de algunas deficiencias que merecen ser atendidas con buena voluntad.  En primer lugar abandonar el discurso que polariza y concentrarse en el descubrimiento de las oportunidades que ofrece el futuro, cuyo aprovechamiento debiera conducir a mejores condiciones de vida para los guatemaltecos.  Aquí hago referencia a una frase que hace sentido, expresada por un Ministro de Economía, quien, por cierto, en varias ocasiones presidió el CONCYT, dice así: “la mejor política social es una buena política económica”.  En otras palabras; al SINCYT le corresponde hacer aportes significativos que sumen al crecimiento de la economía; en condiciones tales, que abra la oportunidad para que los beneficios de ese crecimiento alcancen a aquellos quienes contribuyen en los sistemas de producción.

En segundo lugar, la vinculación debe reflejarse en el accionar de todos los niveles de liderazgo político, dirección y operación en los sectores representados. No basta con el saludo cordial y la atención de la agenda que se pone sobre la mesa del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.  Precisa el debido seguimiento para que, lo que allí se discute y decide, trascienda hacía los niveles de dirección y operación en las respectivas estructuras del Estado, Sector Privado y Academia.

Aquí se observa una disfuncionalidad del sistema.  En pocas ocasiones el sector productivo expresa sus demandas tecnológicas al sistema y, por lo tanto, quienes tienen condiciones para resolver necesidades tecnológicas, léase la academia, tampoco responde a demandas sino que atiende aquello que asume son las necesidades del país.  Y no es que la Academia desconozca las necesidades del país, sino que, al estar desarticuladas la oferta y la demanda tecnológica, obviamente la posibilidad de su aprovechamiento es escasa.

El otro aspecto que no puede soslayarse es el relacionado con la burocracia inherente al sistema. La SENACYT como todas las entidades del Estado deben someterse a las leyes, reglamentos y disposiciones de la administración pública, lo cual constituye una travesía atractiva únicamente para los amantes de los deportes extremos.  Los científicos y técnicos investigadores están cada vez menos dispuestos a someterse a tan complicados procedimientos que consumen tanta energía en desmedro de la atención en los verdaderos objetivos de los proyectos.  Este es uno de los principales retos que debe ser atendido con prontitud, porque el sistema tiende a caer en pausa por tiempo indefinido.  Los excesivos controles y candados en el presupuesto hacen la vida difícil a la gente honrada; los delincuentes, por definición, seguirán al margen de las regulaciones, esa es su naturaleza.

El país demanda una mayor inversión en I+D+i; el actual 0.03% del PIB es absolutamente insuficiente para dar los pasos gigantescos que se requieren para salir del subdesarrollo.

Ricardo Santa Cruz
Ricardo Santa Cruz

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