Fanny de EstradaEl tipo de cambio  inicio en el  2014  con 7.84 y termino en 7.59/1US$ para una apreciación de 3.2% frente al dólar en el año. Perdió 25 centavos. Es una importante apreciación real como se verá en ejemplos más adelante, pero más dramático que lo que pasó con el dólar fue la evolución de la moneda ante nuestros  competidores globales. En el 2014, el quetzal se apreció un 15% frente al euro, un 17% frente al peso mexicano, un 24%  frente al peso colombiano y un 10% frente al lempira.

La capacidad de los exportadores guatemaltecos para vender a esos mercados y, más importante, de competir frente a otros exportadores  cayó en esas proporciones. Estos niveles de tipo de cambio no se veían en Guatemala desde mediados de 2008, cuando se dio una breve apreciación del tipo de cambio.

Sin embargo, los precios internos en Guatemala en ese mismo período han aumentado un 25% (inflación acumulada 2008-2014) y el salario mínimo ha subido 67%. Esto quiere decir que una empresa que evalúa exportar desde Guatemala en el 2015, encuentra que sus costos generales en quetzales han subido 25%, y el salario mínimo es 67% más alto, mientras que los quetzales que obtendría por exportar sus productos son los mismos.

En el 2014 se lograron aumentar las exportaciones de nuevo a un interesante ritmo del 7%. Sectores importantes generadores de empleo como textiles, frutas y manufacturas lograron crecimientos modestos, a pesar de una presión internacional de precios en contra y de la caída de sus ingresos en quetzales. Los sectores que aportaron el grueso crecimiento en el año fueron la minería y la generación eléctrica.

Meritorio, pero hay que estar claros de que estos sectores son intensivos en capital y no en empleo. El otro gran ganador en las exportaciones del año fue la penosa exportación de personas. Las remesas familiares van a cerrar  con un crecimiento  casi de 10%. Ahora, el país tiene y puede tomar una decisión de política pública sobre si quiere ser un lugar que produce y exportar bienes y servicios generando empleos en  manufacturas, agricultura de valor agregado, artesanías, call center, turismo y fijar una política cambiara acorde a ese objetivo de desarrollo, como hacen otros países o vivir de los migrantes.

El turismo ilustra muy bien el impacto de la apreciación del tipo de cambio real. El ingreso de divisas en turismo creció en el 2014 un 4%, pero  los ingresos promedio del sector en quetzales subieron solo 1% (el quetzal se apreció, por lo que 4%-3%=1%),  y los gastos en quetzales subieron 3% (inflación). Por lo que no extraña el lamento de hoteleros, tour operadores, guías y otros del sector, pues van a parar al final de año con menos ingresos netos que en el 2013.

Señor Presidente, Ministro de Finanzas y miembros de la Junta Monetaria: se puede y se debe hacer más. El espacio para actuar está ahí, con una inflación que colapsa a la par de precios de combustibles y otros commodities de importación como alimentos que harían el efecto mucho menos sensible a consumidores. Si en el 2014 el tipo de cambio se hubiera movido en línea con la inflación (devaluación de 2% versus apreciación de 3%), los ingresos tributarios hubieran sido al menos Q1 mil 200 millones adicionales, disminuyendo la brecha fiscal a la mitad.

Los  familiares de quienes envían remesas también están pagando el pato de la política, pues también reciben menos y con ello la disminución de la economía de las áreas rurales  y los efectos en la conflictividad. Es el momento de actuar con un marco de tipo de cambio de largo plazo, orientado al desarrollo y la generación de empleo como parte esencial de la política económica del país.

Andrea Vides
Andrea Vides
Guatemalteca, periodista desde hace 8 años. Apasionada por la comunicación. @avides_vgt
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